La creación de un producto o servicio

Todo negocio empieza con la creación de un producto o servicio. En este post trataré de explicar de manera simple lo que es probablemente el aspecto más importante de una empresa consolidada o por nacer: ¿valdrá la pena invertir o arriesgarme a crear un nuevo producto o servicio?

El producto responde a una necesidad

Cuando desarrollamos un producto o servicio lo hacemos por distintas razones: identificamos un nicho que ningún otro ha cubierto, hacemos un análisis de nuestras fortalezas de talento y recursos, o simplemente descubrimos que teníamos uno por inercia o herencia. Sin importar cuál sea la forma, el producto o servicio debe responder siempre a una necesidad, y esto es tan simple como importante. Una empresa puede contar con una maquinaria fenomenal, un talento humano envidiable o una idea fantástica, pero de nada sirve si uno carece del sentido común; es decir, pensar como el resto para ver si lo que para ti es valioso lo es para ellos también, tus consumidores potenciales. En un post anterior hablaba acerca de la empatía en la publicidad y esta consistía en desaprender nuestra realidad para aprender la de los demás, libre de prejuicios, de manera orgánica y objetiva. “El consumidor siempre tiene su razón” y esa puede variar mucho de la del empresario. La calidad de la información para la creación de un negocio es esencial, y esta no solo consiste en el respectivo desarrollo de un modelo de negocio, análisis financieros e indicadores de retorno a la inversión, sino que el pilar en el que se construya un futuro producto o servicio esté sostenido en una necesidad valiosa para el consumidor potencial. Existen diversos instrumentos para obtener dicha información: desde el testeo de productos y servicios en “beta” hasta las encuestas cuantitativas, focus group y entrevistas en profundidad; pero sobre todo, a través de las técnicas etnográficas como la observación creativa y desarrollo de la desaprensión para el ejercicio de la empatía. La identificación de necesidades del consumidor es, entonces, el paso más importante para la creación de un producto o servicio, y este no solamente debe ser la primera piedra de un negocio futuro sino que debe ser la misión de la misma. Un ejemplo claro nos lo ofrecen las marcas más reconocidas en el mundo. La misión de Coca Cola no es llenar de bebidas gaseosas a todas las personas sino que es “refrescar el mundo”, “inspirar momentos de optimismo y felicidad”. La razón detrás es que el producto actual puede ser hoy la respuesta a la misión, pero si los tiempos cambian y las personas no encuentran felicidad en una gaseosa, Coca Cola podrá fabricar agua sin necesidad de perder su norte. Facebook busca dar a las personas el poder de compartir y hacer un mundo más abierto y conectado. Podrá lograrlo hoy con la red social Facebook o mañana con Whatsapp u Oculus. La necesidad nunca dejará de existir.

De necesidades a crear deseos

Sí: las necesidades no se crean, siempre han existido y nunca han cambiado. En mi post sobre las necesidades, los deseos y la publicidad menciono que el marketing y la publicidad identifica las necesidades de los consumidores potenciales y crean el deseo de satisfacerlas a través de la creación de un producto o servicio. En un entorno en el que las personas se sienten aparentemente felices con los productos o servicios actuales –dado que la satisfacción es una cualidad subjetiva– siempre habrá la oportunidad de hacerle dar cuenta al consumidor que en realidad nunca estuvo del todo satisfecho, que nunca había querido mi producto o servicio porque todavía no existía, pero que ahora es una realidad. Sobre el final del post reitero que el marketing y la publicidad son herramientas potentes para el éxito de una empresa pero también para la creación del consumismo. Un empresario puede optar por incrementarlo aun más con la creación de nuevas ofertas. Sin embargo, también está la otra opción –que no es contraproducente con el éxito empresarial– la cual es convertirse en estrategas a largo plazo y crear productos y servicios inolvidables, los que perduran en el tiempo y los que no buscan el consumismo desmedido sino la obtención de la cuota de los competidores.

[Publicado originalmente en Gestion.pe]